The Prague Post - Extranjero, combatiente a sueldo de Moscú... y prisionero en Ucrania

EUR -
AED 4.195799
AFN 72.545262
ALL 94.373378
AMD 420.516584
ANG 2.04552
AOA 1047.664661
ARS 1669.737728
AUD 1.638439
AWG 2.056485
AZN 1.915954
BAM 1.951192
BBD 2.306888
BDT 140.408382
BGN 1.931817
BHD 0.431912
BIF 3415.632271
BMD 1.142492
BND 1.481278
BOB 7.897348
BRL 5.893655
BSD 1.145341
BTN 108.143585
BWP 15.544485
BYN 3.204703
BYR 22392.836377
BZD 2.303589
CAD 1.618819
CDF 2587.74347
CHF 0.924013
CLF 0.026309
CLP 1035.451024
CNY 7.740154
CNH 7.746636
COP 3930.319806
CRC 519.587055
CUC 1.142492
CUP 30.276029
CVE 110.678859
CZK 24.200773
DJF 203.963878
DKK 7.474495
DOP 66.955446
DZD 152.554686
EGP 56.834273
ERN 17.137375
ETB 181.827173
FJD 2.562437
FKP 0.863375
GBP 0.862895
GEL 3.021908
GGP 0.863375
GHS 12.830461
GIP 0.863375
GMD 83.401519
GNF 10035.686741
GTQ 8.715416
GYD 239.095302
HKD 8.956735
HNL 30.470429
HRK 7.532562
HTG 149.621405
HUF 352.498091
IDR 20415.183327
ILS 3.394743
IMP 0.863375
INR 108.117981
IQD 1496.664064
IRR 1570926.021079
ISK 143.94249
JEP 0.863375
JMD 180.980659
JOD 0.809973
JPY 184.591272
KES 147.836101
KGS 99.910684
KHR 4584.258768
KMF 492.413889
KPW 1028.242887
KRW 1757.180697
KWD 0.352642
KYD 0.954488
KZT 558.256206
LAK 25191.940644
LBP 102310.127428
LKR 382.985073
LRD 208.165004
LSL 18.819309
LTL 3.37348
LVL 0.691082
LYD 7.343339
MAD 10.682125
MDL 20.141622
MGA 4832.739286
MKD 61.615135
MMK 2399.138755
MNT 4089.242301
MOP 9.248709
MRU 45.779688
MUR 54.622615
MVR 17.663374
MWK 1986.06828
MXN 19.859978
MYR 4.729575
MZN 73.000192
NAD 18.819227
NGN 1563.054356
NIO 41.849596
NOK 11.099621
NPR 173.396514
NZD 2.004319
OMR 0.439295
PAB 1.142901
PEN 4.207825
PGK 4.985548
PHP 70.18666
PKR 317.784078
PLN 4.27669
PYG 6982.421087
QAR 4.165551
RON 5.236383
RSD 117.347575
RUB 84.836309
RWF 1673.179024
SAR 4.288561
SBD 9.214242
SCR 15.148116
SDG 686.068212
SEK 11.007165
SGD 1.478321
SHP 0.852985
SLE 28.276973
SLL 23957.48288
SOS 654.557716
SRD 42.764032
STD 23647.270512
STN 24.67782
SVC 10.021778
SYP 126.281999
SZL 18.747925
THB 37.723361
TJS 10.600763
TMT 4.010146
TND 3.326363
TOP 2.750846
TRY 53.098673
TTD 7.767244
TWD 36.134608
TZS 3002.733115
UAH 51.513002
UGX 4172.146184
USD 1.142492
UYU 45.70206
UZS 13704.187802
VES 704.763427
VND 30072.66526
VUV 135.216519
WST 3.143904
XAF 655.814443
XAG 0.01805
XAU 0.000276
XCD 3.087641
XCG 2.064242
XDR 0.815619
XOF 655.808704
XPF 119.331742
YER 272.655331
ZAR 18.772074
ZMK 10283.794611
ZMW 20.301498
ZWL 367.881846
Extranjero, combatiente a sueldo de Moscú... y prisionero en Ucrania
Extranjero, combatiente a sueldo de Moscú... y prisionero en Ucrania / Foto: Genya SAVILOV - AFP

Extranjero, combatiente a sueldo de Moscú... y prisionero en Ucrania

Vienen de Italia, China o África, y se alistaron con las fuerzas rusas "para trabajar", en algunos casos, o "por obligación", en otros. Ahora son prisioneros en una cárcel ucraniana, y aguardan un ansiado canje para recobrar la libertad.

Tamaño del texto:

AFP pasó un día en esta inusual prisión, ubicada en un lugar secreto del oeste de Ucrania, y pudo hablar, lejos de los vigilantes, con estos prisioneros de guerra atormentados por las pesadillas del frente.

Aquí no han recibido pena ni veredicto, y esperan un canje, uno de los pocos ámbitos de cooperación entre Moscú y Kiev desde que arrancó la invasión rusa en febrero de 2022.

Todos sus nombres fueron modificados, de acuerdo con la Convención de Ginebra, que prohíbe exponer a los prisioneros de guerra "a la curiosidad pública".

- Por la libertad -

Las paredes son blancas, y el suelo beige. El edificio conserva la austeridad arquetípica de la época soviética. Por una ventanilla se le entrega a los recién llegados algunas prendas, todas de color añil: camisa, chaqueta, pantalón, jersey. También, un cepillo de dientes, jabón y toallas.

En la escalera, Eric, que es de Togo y tiene unos treinta años, habla con un nigeriano y un chino en un ruso aproximativo.

Tanto él como su compañero de prisión nigeriano afirman haberse sentido seducidos por "la ideología" y "la historia" de Rusia.

Ambos tomaron las armas "en nombre de la libertad" de los habitantes rusófonos del este de Ucrania. Un pretexto invocado por los separatistas prorrusos en 2014 para alzarse contra el poder de Kiev en esa zona del país, como preludio a la gran ofensiva lanzada ocho años más tarde.

Eric reconoce no obstante "no conocer de verdad la historia entre ambos países".

En realidad fue una motivación más personal la que empujó a este joven médico a abandonar Lomé, la capital de Togo, un año antes de la guerra. Quería formarse como neurocirujano.

Canadá era "muy caro", y Francia no lo aceptó.

Finalmente descubrió la universidad de Moscú, "abordable", y la promesa de un pasaporte ruso después del servicio militar. "Me enteré por las redes sociales", cuenta.

Según el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), las ofertas rusas abundan en las redes sociales de África francófona. Prometen unos 2.700 dólares en el momento de firmar el contrato, y 2.900 USD de salario mensual, además de la obtención de un pasaporte ruso.

El IFRI añade que desde noviembre los hombres extranjeros de 18 a 65 años deben enrolarse en el ejército para obtener un permiso de residencia o la nacionalidad rusa.

Otros ciudadanos de países africanos han dicho a AFP que fueron reclutados por la fuerza, atraídos por ofertas engañosas en el ámbito civil.

Eric asume no obstante su elección. "Sabía en lo que me estaba metiendo", dice.

Una decisión que no compartió previamente con su familia. En una llamada telefónica, su padre se enteró al mismo tiempo de que se había enrolado en el ejército ruso, y de que los ucranianos lo habían capturado.

"Me insultó bastante", dice riéndose. "¿Mi madre? No me atrevo ni a llamarla".

- "Solo quería trabajar" -

En fila, los detenidos esperan el almuerzo, con las manos a la espalda y la cabeza baja, observados por los retratos de ucranianos célebres en las paredes del pasillo.

En el comedor se sientan de a cuatro, comen y se levantan al unísono. "Gracias por la comida", en ucraniano, son las únicas palabras que rompen un silencio monacal que parece ralentizar el tiempo.

Por la tarde, a cambio de pequeños emolumentos, algunos trabajan en la fabricación de sillas.

Antes del taller, Giuseppe explica a la AFP que le gustaría poder llamar por teléfono a su esposa, con quien vivía en Rusia desde hacía ocho años. Sin dominar el idioma, este pizzero dejó su Campania natal para seguirla a las puertas de Siberia.

Con su salario, era "imposible vivir en Italia, porque los precios se dispararon".

Un anuncio en televisión que prometía un empleo como cocinero lo convenció de ir al frente. Asegura que "solo preparaba las comidas" para el ejército ruso.

Finalmente, un obús le costó cuatro dedos del pie y la libertad.

Varios informes mencionan a civiles o militares que abandonan su país para unirse a las filas rusas o ucranianas, atraídos por sueldos atractivos.

Pero medios italianos afirmaron que Giuseppe había huido de su país para evitar un juicio por violación de un menor.

Wediwela, un esrilanqués, "solo quería trabajar". En la habitación que comparte con sus compatriotas, sonríe con facilidad y habla un inglés vacilante. Entrega a la AFP su diario íntimo: un pequeño cuaderno ennegrecido por la tinta.

En él condena las "destrucciones de la guerra y la ruina del futuro de los niños", pero acusa a Occidente de haber iniciado el conflicto, celoso del "éxito ruso".

Para escapar de la "crisis política y económica de Sri Lanka, un gran número de personas se marcharon con la esperanza de encontrar trabajo en el extranjero", relata.

"Si mi país me hubiera ofrecido un buen marco de vida, no habría tenido que emprender un viaje así", destaca.

- Bajo coacción -

A la hora del paseo una multitud se reúne en el patio: jóvenes y viejos, delgados o con barriga, todos con la cabeza rapada. Algunos fuman, unos pocos conversan. Muchos permanecen de pie en silencio.

En las ventanas rostros imberbes lanzan miradas curiosas a los periodistas. Dentro del recinto la llegada de una nueva persona es todo un acontecimiento.

Aziz, un detenido uzbeko, se acerca, incómodo, con sus pantalones remendados. "Me obligaron a firmar", comenta.

Cuenta a la AFP que fue víctima de una trampa tendida por policías rusos que lo acusaron de tráfico de drogas.

"Me dejaron elegir entre 18 años de prisión o alistarme", susurra, tras haberle prometido "un trabajo como conductor".

"Ni siquiera recibí dinero. De hecho, no quiero recibirlo", recalca.

Para escapar del combate, pisoteó "pétalos", nombre poético que se da a las pequeñas minas que salpican el frente. "Escuché que a los heridos graves los devolvían a Rusia, pero no explotaron", lamenta.

Así que tomó la "segunda opción": levantar los brazos frente a un dron que lo condujo hasta los soldados ucranianos.

Mira a su alrededor. Su voz se convierte en un susurro. "Les mostré en un mapa dónde estaban nuestras posiciones", detalla.

- "¡Mátenme!" -

Según un informe del Consejo de Europa, este establecimiento trata generalmente a los detenidos de conformidad con las Convenciones de Ginebra. Sin embargo uno denunció comentarios racistas por parte de algunos guardias.

Del lado ruso, las Naciones Unidas denuncian el uso de torturas sistemáticas y ejecuciones extrajudiciales de prisioneros ucranianos.

El Centro Ucraniano para Prisioneros de Guerra estima que 7% de los detenidos son extranjeros, procedentes de 40 países diferentes.

Según Petro Iatsenko, portavoz de esta organización, "Rusia no tiene ningún interés en intercambiarlos, y sus países de origen tampoco", por lo que pueden permanecer cautivos "durante meses o años".

Aziz es uno de los pocos que se niega a un intercambio, por temor a represalias. Los demás depositan sus esperanzas en el plan estadounidense para poner fin al conflicto, que prevé la liberación total de los prisioneros.

Giuseppe quiere regresar a Rusia. Al igual que Eric. "Cuando se lo dije a mi padre, volvió a insultarme", dice de nuevo entre risas.

Wediwela, por su parte, espera regresar a Sri Lanka y reencontrarse con su familia, aunque sus esperanzas se van desvaneciendo.

"¿Para qué vivir una vida que ya se parece a la muerte?", confía en su diario. "Cuélguenme, mátenme. Estoy preparado", resume.

V.Nemec--TPP