Nueva prueba para gobierno alemán tras triunfo de la ultraderecha en regionales
El canciller alemán Friedrich Merz afronta este domingo una prueba decisiva en dos nuevos comicios regionales, apenas quince días después de la contundente victoria del partido de extrema derecha AfD sobre los conservadores en Sajonia-Anhalt.
Las votaciones en Berlín, la capital, y en el estado nororiental de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, se perfilan como disputas muy ajustadas, cada una marcada por dinámicas electorales propias.
Más allá de Alemania, la cita del domingo será observada con atención en toda Europa. España, Italia y Francia celebrarán elecciones el próximo año y las formaciones ultraderechistas parten con posiciones de fuerza en los sondeos.
En ese contexto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió el miércoles contra los partidos "ultranacionalistas" y "antieuropeos", a los que acusó de amenazar la cohesión del bloque.
La AfD llega reforzada a estas elecciones tras imponerse de forma aplastante a la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merz en Sajonia-Anhalt, una región del este post-comunista, donde obtuvo cerca del 44% de los votos frente a apenas el 17% de los conservadores.
La derrota de la CDU sacudió profundamente a Merz y alimentó las especulaciones sobre si el dirigente conservador, de 70 años y en el poder desde mayo del año pasado, logrará completar su mandato de cuatro años al frente de la principal economía europea.
Ante las especulaciones, ocho ministros-presidentes regionales de la CDU cerraron filas el miércoles en torno al canciller y afirmaron que Alemania necesita "estabilidad más que nunca".
Tras llegar al poder, Merz prometió reactivar la estancada economía alemana, reforzar las capacidades de defensa frente a Rusia y combatir la inmigración irregular para recuperar votantes atraídos por la AfD.
Pero hoy, el partido alemán de extrema derecha encabeza varios sondeos nacionales, la popularidad de Merz ronda el 10%, y la coalición de gobierno con el socialdemócrata SPD está debilitada por disputas internas.
"En el caso de Merz, estamos asistiendo a un posible un punto de inflexión: una implosión de su autoridad más que un desgaste gradual", afirmó Oliver Lembcke, politólogo de la Universidad Ruhr de Bochum.
"Cuando las derrotas electorales, la baja popularidad de un líder y las dudas dentro de su propio partido se retroalimentan, la autoridad política puede derrumbarse con gran rapidez", advirtió.
- Dos batallas electorales -
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la CDU desempeña apenas un papel de espectador en la principal pugna entre la AfD y el SPD de la popular ministra-presidenta regional, Manuela Schwesig.
Según una reciente encuesta de INSA, la AfD encabeza la intención de voto con un 37%, seguida muy de cerca por los socialdemócratas con un 35%.
La CDU, por su parte, se hunde hasta el 7%, cerca del umbral mínimo del 5% necesario para conservar representación en el Parlamento regional.
Una caída por debajo de ese límite sería histórica para los conservadores y aumentaría la presión sobre Merz.
"Si la CDU no logra superar la barrera del 5%, considero bastante probable que el partido presione a Merz para que dimita", estimó Ursula Münch, directora de la Academia de Educación Política de Tutzing.
En Berlín, la CDU, que gobierna actualmente la capital, libra una reñida contienda con la izquierda radical de Die Linke, muy popular entre los jóvenes gracias a sus propuestas para afrontar la grave crisis de vivienda.
Una derrota conservadora en Berlín supondría otro golpe para el canciller.
La AfD también podría lograr un resultado sólido en la capital, aunque todo apunta a que seguirá excluida del poder tanto allí como en Mecklemburgo-Pomerania Occidental debido al llamado "cordón sanitario" acordado por el resto de las principales fuerzas políticas.
- "No ha sido capaz de arreglar las cosas" -
Sea cual sea el resultado de los comicios, la AfD parece bien posicionada para seguir capitalizando el descontento de una parte del electorado con los partidos tradicionales.
"Espero que aquí voten a la AfD, porque la CDU lleva años gobernando y no ha sido capaz de arreglar las cosas", declaró a la AFP Manuela Schmidt, una jubilada berlinesa de 63 años.
La mujer citó como ejemplo a los pensionistas con escasos recursos que recorren las calles recogiendo botellas para cobrar el depósito y complementar así sus ingresos.
Consciente de que le espera una noche electoral complicada, Merz convocó para el domingo una reunión de la ejecutiva de la CDU con el fin de analizar de inmediato los resultados y canceló su asistencia a la Asamblea General de la ONU de la próxima semana.
"Es evidente que existe un creciente malestar dentro de la CDU", señaló Ursula Münch.
No obstante, la politóloga consideró que podrían terminar imponiéndose las voces más moderadas del partido para evitar fortalecer aún más a la AfD de Alice Weidel.
G.Kucera--TPP