The Prague Post - París afronta el dilema del aire acondicionado contra el calor

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París afronta el dilema del aire acondicionado contra el calor
París afronta el dilema del aire acondicionado contra el calor / Foto: Ludovic MARIN - AFP/Archivos

París afronta el dilema del aire acondicionado contra el calor

A medida que se intensifican las olas de calor, muchos parisinos están empezando a aceptar la idea de instalar aire acondicionado, pese a la tradicional resistencia a este sistema de climatización común en otras capitales.

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Los edificios modernos de oficinas y los grandes almacenes de la capital francesa ya lo usan, pero el aire acondicionado nunca ha sido la norma en los hogares, al considerarse poco ecológico, ineficiente y en gran parte innecesario.

Las quejas de visitantes extranjeros desconcertados por el rechazo de los parisinos al aire acondicionado generalmente han sido recibidas con un encogimiento de hombros típicamente francés.

Pero las intensas olas de calor en los últimos años, que los expertos achacan al calentamiento del planeta, están haciendo que las resistencias se debiliten y los ciudadanos instalen este sistema, aunque con culpa.

"Incluso cuando sabes que es un placer egoísta, llega un punto de inflexión en el que todos los contraargumentos son descartados", asegura Ruben Arnold, un padre de 47 años con niños pequeños.

Como jefe de una empresa emergente especializada en el uso de energía en edificios, Arnold reconoce que era muy consciente de su costo climático, pero necesitaba instalarlo para que él y sus hijos "sobrevivan" al calor.

- Impensable -

Para las personas que viven directamente bajos los típicos techos cubiertos de zinc de los edificios parisinos, los veranos calurosos pueden sentirse como vivir debajo de una sartén hirviendo.

"Durante la última ola de calor, la temperatura subió hasta 41°C en mi casa", explica Marion Lafuste, quien vive en el norte de París bajo estos famosos techos. "No pensé que eso fuera siquiera posible".

Bloques de hielo colocados frente a los ventiladores y persianas cerradas brindan un escaso alivio a esta mujer de 40 años, quien puede refugiarse en el campo junto a su familia cuando hace mucho calor.

De lo contrario, Lafuste confiesa que habría comprado un aire acondicionado pese a todos los "problemas ideológicos" que le plantea, aunque "ya no juzg[a] a las personas que lo instalan".

Martine Bontemps, quien también vive en un ático, asegura que a veces el calor le parece sofocante, pero que no se rinde. Por ahora, se las arregla con un ventilador de techo que logró que su casero instalara.

En plena segunda ola de calor en Francia, el servicio meteorológico Météo-France decretó la alerta amarilla en París, donde las temperaturas podrían alcanzar el martes y el miércoles los 36ºC.

Pero este servicio advierte que la capital podría experimentar olas de calor de hasta 50°C para 2050 y que las noches tropicales, con temperaturas superiores a 20ºC, podrían aumentar.

Durante una fuerte ola de calor en Francia en 2003, un tercio de las muertes de personas mayores vinculadas a este episodio ocurrieron en casa. Por eso, Sophie Julini, de 53 años, instaló aire acondicionado para permitir a su madre de 86 refrescarse.

- "Muy problemático" -

Este sistema de climatización aún no es común en París "pero está en pleno desarrollo", según un estudio reciente de la agencia de planificación urbana APUR, en parte por la presión de los visitantes extranjeros.

Aunque las cifras concretas son difíciles de obtener, "hemos observado una fuerte tendencia" hacia su instalación, indica Karine Bidart, directora de la Agencia Parisina del Clima (APC), para quien esto es "muy problemático".

"Varios estudios predicen que un aumento masivo en el aire acondicionado privado elevará la temperatura exterior en 2°C", abunda Dan Lert, concejal encargado del plan climático de la ciudad.

Para Frédéric Delhommeau, de la APC, "una cosa es usarlo como último recurso, especialmente para personas vulnerables", pero es "problemático" recurrir a él como "reflejo", "porque hay otras soluciones más baratas y eficientes".

Entre ellas está la renovación de edificios, incluyendo cambios en los techos de zinc, pero, a menudo, las agencias de protección del patrimonio las bloquean, indica Lert.

Para la investigadora Anne Ruas, París todavía puede evitar el uso del aire acondicionado en los hogares, pero no por mucho tiempo, por lo que aboga por "pensar en soluciones y proponer sistemas menos dañinos", en lugar de "culpabilizar a las personas".

Y.Blaha--TPP