The Prague Post - Último baile del satélite Salsa tras 24 años estudiando la magnetosfera

EUR -
AED 4.264005
AFN 76.056379
ALL 92.119118
AMD 421.405347
ANG 2.07805
AOA 1065.855627
ARS 1751.725753
AUD 1.610898
AWG 2.089913
AZN 1.978049
BAM 1.954542
BBD 2.339044
BDT 142.728129
BGN 1.969587
BHD 0.437816
BIF 3472.929942
BMD 1.161063
BND 1.471596
BOB 14.367545
BRL 5.952886
BSD 1.161347
BTN 109.641319
BWP 15.549723
BYN 3.577582
BYR 22756.827884
BZD 2.335746
CAD 1.60622
CDF 2647.222548
CHF 0.941512
CLF 0.027378
CLP 1081.018861
CNY 7.792239
CNH 7.790707
COP 3634.230581
CRC 526.758668
CUC 1.161063
CUP 30.76816
CVE 110.161832
CZK 24.210824
DJF 206.805993
DKK 7.475072
DOP 68.745454
DZD 154.682717
EGP 59.061514
ERN 17.41594
ETB 188.549774
FJD 2.573381
FKP 0.858928
GBP 0.859041
GEL 3.024566
GGP 0.858928
GHS 13.200637
GIP 0.858928
GMD 85.918923
GNF 10208.121514
GTQ 8.863699
GYD 242.902518
HKD 9.101152
HNL 31.176261
HRK 7.533674
HTG 151.876354
HUF 362.65153
IDR 20497.399973
ILS 3.495089
IMP 0.858928
INR 109.64884
IQD 1521.407597
IRR 1595996.714897
ISK 140.801819
JEP 0.858928
JMD 184.088335
JOD 0.823182
JPY 180.959155
KES 150.288246
KGS 101.533881
KHR 4699.792685
KMF 492.290455
KPW 1044.956723
KRW 1560.676984
KWD 0.358896
KYD 0.967898
KZT 528.950914
LAK 26042.349209
LBP 104000.509081
LKR 381.096337
LRD 203.179719
LSL 18.554837
LTL 3.428316
LVL 0.702315
LYD 7.369225
MAD 10.884506
MDL 20.005037
MGA 4982.706901
MKD 61.530175
MMK 2438.310722
MNT 4176.915195
MOP 9.378482
MRU 46.721725
MUR 54.442822
MVR 17.950216
MWK 2013.769089
MXN 19.625018
MYR 4.701087
MZN 74.200806
NAD 18.555156
NGN 1534.686715
NIO 42.7412
NOK 10.793209
NPR 175.476294
NZD 1.976564
OMR 0.44641
PAB 1.161013
PEN 3.895043
PGK 5.235517
PHP 72.882194
PKR 322.059649
PLN 4.314335
PYG 6948.497468
QAR 4.243626
RON 5.251023
RSD 117.352104
RUB 99.649974
RWF 1709.470202
SAR 4.360774
SBD 9.289096
SCR 15.988043
SDG 698.375451
SEK 11.145563
SGD 1.471362
SHP 0.860192
SLE 28.62049
SLL 24346.902282
SOS 663.761316
SRD 43.80747
STD 24031.65262
STN 24.483713
SVC 10.162677
SYP 15096.136429
SZL 18.557735
THB 38.197586
TJS 10.704675
TMT 4.063719
TND 3.388626
TOP 2.79556
TRY 56.239207
TTD 7.861973
TWD 36.671064
TZS 3076.757926
UAH 51.73141
UGX 4382.895352
USD 1.161063
UYU 46.736231
UZS 13698.0059
VES 936.254331
VND 30242.779302
VUV 135.83759
WST 3.155902
XAF 655.523761
XAG 0.017718
XAU 0.000265
XCD 3.13783
XCG 2.093098
XDR 0.820932
XOF 655.532224
XPF 119.331742
YER 275.17199
ZAR 18.553661
ZMK 10450.966369
ZMW 22.211225
ZWL 373.861699
Último baile del satélite Salsa tras 24 años estudiando la magnetosfera
Último baile del satélite Salsa tras 24 años estudiando la magnetosfera / Foto: Anne RENAUT - EUROPEAN SPACE AGENCY/AFP

Último baile del satélite Salsa tras 24 años estudiando la magnetosfera

Después de 24 años estudiando el escudo magnético de la Tierra, el satélite Salsa se desintegrará el domingo con una reentrada a la atmósfera que, según la Agencia Espacial Europea (ESA), le garantizará un final "limpio".

Tamaño del texto:

Salsa es uno de los cuatro satélites de la misión Cluster que llega a su fin. Lanzada en 2000, esta ha permitido conocer mejor la magnetosfera, el potente escudo magnético que protege la Tierra del viento solar y la hace habitable.

La ESA ha previsto una reentrada "orientada" para que el satélite se precipite en una zona geográfica determinada y en un momento preciso, pero sin tener control sobre él durante su regreso a la atmósfera.

Para este proceso inédito, los operadores de la ESA llevan desde enero realizando una serie de maniobras para garantizar que la reentrada de Salsa tenga lugar en una región remota y poco habitada del Pacífico Sur, frente a Chile.

Esta reentrada dirigida es posible gracias a la órbita excéntrica (con una trayectoria oval) de Salsa, que tarda dos días y medio en dar la vuelta al planeta.

En su apogeo, el satélite se sitúa a 130.000 km de la Tierra, pero luego se acerca a apenas unos cientos de kilómetros en su perigeo, el punto más cercano al planeta de su trayectoria.

Como el satélite es muy sensible a las fuerzas gravitacionales de la Luna y del Sol, la altitud en el perigeo puede variar en varias decenas de kilómetros en cada órbita.

"El desafío que hemos tenido que enfrentar para llevar el satélite a buen lugar fue asegurarnos que, en las dos últimas órbitas, este descendiera en la primera a unos 110 o 120 kilómetros. Y luego, en la órbita inmediatamente siguiente, que descendiera a 80 kilómetros, una región del espacio ya dentro de la atmósfera donde tiene más opciones de quedar completamente calcinado", explicó a la prensa Bruno Sousa, jefe de la unidad de operaciones de misiones del sistema solar interno de la ESA.

Cuando un satélite regresa a la atmósfera terrestre, que teóricamente llega hasta los 100 km de altura, la fricción intensa con las partículas atmosféricas y el calor generado provocan su desintegración. Pero algunos fragmentos pueden resistir y llegar a la superficie del planeta.

- Objetivo "cero residuos" -

Los científicos esperan poder determinar el lugar de la reentrada en la atmósfera con un margen de varios cientos de metros con tal de enviar un avión a 10.000 metros de altitud para observar la desintegración del satélite de 550 kg y sus restos, que deben representar menos del 10% de su masa.

Los otros tres satélites de la misión Cluster, cuyo regreso está previsto para 2025 y 2026, permitirán nuevas observaciones con velocidades, ángulos y condiciones atmosféricas distintos en su reentrada.

"A partir de esto podemos aprender más sobre los tipos de materiales que sobreviven al proceso de combustión para que en el futuro podamos construir satélites que puedan evaporarse por completo en este proceso", señaló Sousa.

El problema de los residuos espaciales se ha agravado en las últimas décadas. Para hacerle frente, la ESA se comprometió en 2023 a generar "cero residuos" en sus misiones concebidas a partir de 2030.

"Hay dos riesgos principales ligados a los residuos espaciales", explicó Benjamin Bastida-Virgili, ingeniero especializado en este tema en la agencia europea.

"El primero es que, en órbita, un satélite corre peligro de entrar en colisión con un trozo de residuo espacial, lo que genera una suerte de efecto cascada y más residuos, poniendo así en peligro a otras misiones", señaló.

El segundo está vinculado a su reentrada en la atmósfera. A diario se encuentran en la superficie terrestre materiales procedentes del espacio como fragmentos de antiguos satélites o etapas superiores de cohetes.

"Intentamos idear los satélites de manera que se desintegren mejor en la atmósfera, para que ardan por completo en su reentrada de modo que ningún trozo llegue al suelo y no haya riesgo para la población", explica.

De todos modos, el riesgo es mínimo. Según la ESA, la probabilidad de que una de estas piezas golpee una persona es inferior a una por cien mil millones, 65.000 veces más remota que la posibilidad de ser alcanzado por un rayo.

O.Holub--TPP