The Prague Post - Pensiones: Francia en crisis

EUR -
AED 4.372443
AFN 77.968964
ALL 96.413544
AMD 449.109202
ANG 2.131251
AOA 1091.77046
ARS 1671.559957
AUD 1.674505
AWG 2.146038
AZN 2.022845
BAM 1.957082
BBD 2.399181
BDT 145.715426
BGN 1.999441
BHD 0.448813
BIF 3530.526901
BMD 1.19059
BND 1.508094
BOB 8.231667
BRL 6.160942
BSD 1.191185
BTN 107.849252
BWP 15.6273
BYN 3.422155
BYR 23335.558006
BZD 2.395679
CAD 1.612404
CDF 2631.203009
CHF 0.912827
CLF 0.025767
CLP 1017.406299
CNY 8.227986
CNH 8.226773
COP 4364.451795
CRC 589.48852
CUC 1.19059
CUP 31.550627
CVE 110.340967
CZK 24.247595
DJF 212.119804
DKK 7.470069
DOP 74.659206
DZD 154.09683
EGP 55.768399
ERN 17.858845
ETB 184.913873
FJD 2.602451
FKP 0.871363
GBP 0.869803
GEL 3.202747
GGP 0.871363
GHS 13.109025
GIP 0.871363
GMD 87.508123
GNF 10456.891931
GTQ 9.135289
GYD 249.221583
HKD 9.306643
HNL 31.477746
HRK 7.533336
HTG 156.252983
HUF 379.090848
IDR 19982.857427
ILS 3.665719
IMP 0.871363
INR 107.985592
IQD 1560.428448
IRR 50153.591056
ISK 145.204748
JEP 0.871363
JMD 186.372835
JOD 0.844136
JPY 182.821601
KES 153.585961
KGS 104.117453
KHR 4801.164353
KMF 493.382786
KPW 1071.529613
KRW 1727.938151
KWD 0.365285
KYD 0.992667
KZT 586.063647
LAK 25581.8605
LBP 106584.306225
LKR 368.582926
LRD 222.162954
LSL 18.976007
LTL 3.515501
LVL 0.720175
LYD 7.50995
MAD 10.859677
MDL 20.160287
MGA 5273.475644
MKD 61.614968
MMK 2500.135498
MNT 4248.251347
MOP 9.591922
MRU 46.825025
MUR 54.385595
MVR 18.394466
MWK 2065.461305
MXN 20.49136
MYR 4.661172
MZN 76.077363
NAD 18.976246
NGN 1611.331795
NIO 43.838893
NOK 11.268425
NPR 172.553727
NZD 1.964485
OMR 0.457784
PAB 1.19119
PEN 3.999919
PGK 5.110368
PHP 69.360197
PKR 333.230526
PLN 4.215152
PYG 7840.1673
QAR 4.342089
RON 5.090961
RSD 117.330206
RUB 91.998231
RWF 1739.146237
SAR 4.465274
SBD 9.593949
SCR 16.355028
SDG 716.130572
SEK 10.553458
SGD 1.503125
SHP 0.893251
SLE 28.990594
SLL 24966.06972
SOS 680.748668
SRD 45.111712
STD 24642.802879
STN 24.516158
SVC 10.42287
SYP 13167.415892
SZL 18.957495
THB 36.955643
TJS 11.179497
TMT 4.17897
TND 3.431763
TOP 2.866654
TRY 51.961862
TTD 8.079427
TWD 37.392822
TZS 3083.810668
UAH 51.301712
UGX 4234.915644
USD 1.19059
UYU 45.681451
UZS 14675.672446
VES 458.127496
VND 30955.332049
VUV 142.116233
WST 3.22299
XAF 656.389613
XAG 0.013875
XAU 0.000233
XCD 3.217628
XCG 2.146842
XDR 0.816338
XOF 656.389613
XPF 119.331742
YER 283.747277
ZAR 18.899296
ZMK 10716.734726
ZMW 22.661936
ZWL 383.369396

Pensiones: Francia en crisis




El gobierno francés ha entrado de lleno en una crisis política y económica provocada por su sistema de pensiones. En octubre de 2025 el nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció en la Asamblea Nacional la suspensión temporal de la reforma de 2023 que elevaba gradualmente la edad legal de jubilación de 62 a 64 años y aumentaba el periodo de cotización hasta 43 años en 2027. El objetivo de Lecornu era salvar su mayoría y evitar nuevas mociones de censura, pero el precio de ese aplazamiento es alto: el gobierno calcula que la suspensión costará 400 millones de euros en 2026 y 1 800 millones de euros en 2027, un agujero adicional que la coalición pretende cubrir con nuevos impuestos a las grandes fortunas y a los beneficios empresariales.

La reforma era la pieza central de la agenda de modernización del expresidente Emmanuel Macron. Fue aprobada en marzo de 2023 mediante el controvertido artículo 49.3 de la Constitución, que permite adoptar leyes sin votación parlamentaria, tras semanas de paros y manifestaciones masivas que paralizaron servicios públicos y colapsaron el transporte. La modificación retrasaba la edad de jubilación, al tiempo que buscaba reforzar las pensiones más bajas. Dos años después, la renuncia del ejecutivo a aplicar la reforma hasta después de las elecciones presidenciales de 2027 revela la magnitud de las presiones políticas: ni la derecha nacionalista ni los partidos de izquierda aceptan elevar la edad de retiro, y los socialistas condicionaron su apoyo al gobierno a aplazar la medida.

El sistema francés se basa en el principio de reparto: las cotizaciones de los trabajadores y los empleadores financian directamente las pensiones de los jubilados actuales. Esta solidaridad intergeneracional funciona sólo si el número de cotizantes y sus salarios bastan para cubrir las prestaciones. Francia gasta alrededor del 14 % de su producto interior bruto en pensiones, casi cuatro puntos más que Alemania y por encima de la media de la Unión Europea. Esta generosidad ha permitido que la pobreza entre los mayores se sitúe en torno al 3,6 %, frente a una media de 12,5 % en la OCDE, y que el pensionista medio cobre 1 626 euros brutos al mes, una cantidad que mantiene su nivel de vida cerca del de las personas en activo. Los jubilados franceses pasan en torno a 23,3 años retirados, la cifra más alta de los países desarrollados, gracias a una esperanza de vida que alcanza los 83,6 años. Mujeres y hombres disfrutan de largas jubilaciones y de pensiones que reemplazan una porción mayor de su salario previo que en la mayoría de los países europeos.

La contrapartida es que el Estado asume un peso creciente. El gasto público total roza el 57 % del PIB, el más alto del mundo desarrollado, y la deuda pública equivale al 113 % del PIB. Desde 1980 el país no logra un superávit presupuestario. La situación se ha deteriorado con una combinación de crecimiento lento, envejecimiento y demandas sociales elevadas. Para financiar el sistema, además de las cotizaciones, se recurre cada vez más a impuestos y transferencias, lo que desplaza recursos de otros servicios públicos. Algunos economistas señalan que las pensiones consumen más recursos que la educación primaria y secundaria juntas, y alertan de que la generación “baby boomer” se jubila en masa mientras la natalidad se estanca.

En febrero de 2025, la Cour des Comptes —el tribunal de cuentas francés— entregó al gobierno un informe demoledor. En él advierte de que el sistema tuvo en 2023 un pequeño superávit de 8 500 millones de euros gracias al efecto temporal de la inflación, pero que este equilibrio se revertirá rápidamente. La institución calcula que el déficit alcanzará 6 600 millones de euros en 2025 y se mantendrá en torno a ese nivel hasta 2030, cuando se haya implementado por completo la reforma de 2023. Después, el agujero crecerá a 15 000 millones en 2035 y casi 30 000 millones de euros en 2045 conforme aumente el número de pensionistas y el importe medio de sus prestaciones. Si no se adoptan nuevas medidas, la acumulación de déficits podría añadir 470 000 millones de euros a la deuda pública de aquí a 2045.

El informe subraya, además, que el sistema está fragmentado en múltiples regímenes con situaciones dispares. El régimen general y el de los trabajadores agrícolas concentran el 42 % de las pensiones y se encuentran financieramente frágiles. Las cajas de los funcionarios de ayuntamientos y hospitales ya tenían un déficit de 2 500 millones en 2023 debido al rápido deterioro de su ratio de cotizantes por jubilado. En contraste, algunos regímenes complementarios gestionados por los interlocutores sociales presentaban un superávit cercano a 9 900 millones, pero no compensan el desequilibrio global. La Cour des Comptes recuerda que el Estado contribuye con cerca de 45 000 millones de euros al año para financiar las jubilaciones de sus propios funcionarios, y que esa aportación no puede reducirse sin una reforma estructural.

Los auditores descartan la existencia de un “déficit oculto” porque cualquier desequilibrio acaba siendo absorbido por las cuentas públicas. Señalan que elevar la edad legal de jubilación a 65 años aportaría unos 17 700 millones de euros adicionales y tendría el mayor impacto positivo en el equilibrio financiero. También hacen hincapié en que mejoras moderadas de productividad o una bajada del desempleo no bastarían para cerrar la brecha; incluso con un crecimiento del 1 % de la productividad o una reducción del paro al 5 %, el déficit seguiría aumentando.

La raíz del problema es demográfica. A principios de siglo había 2,1 trabajadores por cada jubilado. En 2020 la ratio se redujo a 1,7 y se espera que caiga hasta 1,2 en 2070 debido al envejecimiento de la población y a la menor tasa de fecundidad, que se situó en 1,79 hijos por mujer en 2023. Francia cuenta actualmente con unos 17 millones de pensionistas y las proyecciones apuntan a que serán 23 millones en 2050. La combinación de vidas laborales relativamente cortas y jubilaciones largas crea tensiones en la solidaridad entre generaciones: las generaciones anteriores cotizaron menos y votaron para reducir la edad de retiro, pero ahora reciben pensiones mayores que el salario medio. Mientras tanto, el 16 % de los jóvenes de 18 a 29 años vive por debajo del umbral de pobreza y tiene dificultades para acceder a la vivienda, lo que alimenta el descontento social.

El aumento de la edad legal no garantiza que todos trabajen más tiempo. En Francia es posible jubilarse con una pensión completa a los 67 años aunque no se haya alcanzado el periodo de cotización requerido, y muchos se retiran antes gracias a regímenes especiales. La edad efectiva de jubilación es de 60,7 años, muy por debajo de la media de la OCDE (64,4), lo que acorta la etapa contributiva y amplía la carga sobre los activos. Además, la generosidad de las prestaciones y la protección de ciertos colectivos dificultan reformas profundas sin provocar un estallido social.

La cuestión de las pensiones se ha convertido en el epicentro de la crisis política francesa. Los intentos de reforma han sido recibidos con huelgas, protestas y enfrentamientos con la policía. Encuestas recientes muestran que dos tercios de la población apoya las manifestaciones y que la mayoría considera injustificado subir la edad de retiro. Los partidos de extrema derecha y de izquierda utilizan el tema para atacar al gobierno. La líder nacionalista Marine Le Pen ha prometido revertir la reforma si llega al poder, mientras que los socialistas exigen un impuesto del 2 % sobre fortunas superiores a 100 millones de euros. Sin embargo, los cálculos muestran que esa medida recaudaría unos 20 000 millones al año, apenas un pequeño alivio frente a un gasto anual en pensiones de alrededor de 388 000 millones de euros.

El propio Lecornu ha reconocido que el déficit público del país se sitúa en torno al 5,5 % del PIB, muy por encima del límite del 3 % fijado por la Unión Europea, y que la deuda podría llegar al 120 % del PIB en 2027 si no se corrige la trayectoria. Las agencias de calificación han degradado recientemente la nota soberana francesa y advierten de que el aumento de los tipos de interés encarecerá el servicio de la deuda, que se prevé consuma el 3 % del PIB en intereses hacia 2029. La suspensión de la reforma de las pensiones no sólo agrava el desequilibrio presupuestario sino que envía una señal de falta de voluntad para abordar reformas impopulares.

El debate sobre las pensiones en Francia gira en torno a una disyuntiva: reducir la generosidad de las prestaciones o aumentar la edad de jubilación y las cotizaciones. Mantener el statu quo conduciría a un endeudamiento explosivo que comprometería la capacidad del Estado para financiar educación, sanidad e infraestructuras. Por otro lado, los recortes inmediatos podrían erosionar la cohesión social y dar alas a los movimientos populistas. Algunos economistas proponen combinar varias medidas: indexar las pensiones por debajo de la inflación durante un periodo limitado, alargar gradualmente la vida laboral en función de la esperanza de vida y fomentar planes de ahorro complementarios. La Cour des Comptes recuerda que el aumento de la productividad no compensará por sí solo el envejecimiento y que la única manera de garantizar la sostenibilidad a largo plazo es trabajar más tiempo o cotizar más. Sea cual sea la solución, el caso francés se ha convertido en un aviso para Europa: incluso países con altas tasas de fertilidad y economías desarrolladas no pueden eludir las leyes de la demografía y las matemáticas financieras.



Destacados


Dubai, ¡el país de las mil y una noches!

Los Costos De Una Semana En Dubai, el país de las mil y una noches¿Te has preguntado alguna vez cuánto cuestan unas vacaciones de 7 días en una de las ciudades más asombrosas del mundo? Dubai es una metrópolis de lujo y aventura, que acoge algunos de los mejores hoteles, restaurantes y atracciones que existen, y que pueden ser costeados con unos pocos cientos o hasta miles de dólares.Conozcamos cómo se vive una semana en uno de los destinos turísticos más importantes del planeta.

DUBÁI: ¡Las 10 mejores cosas que hacer y ver!

DUBÁI: Top 10 Cosas para Hacer y Visitar!Nuestro video "Dubái: Top 10 Cosas para Hacer y Ver" te llevará en un viaje a través de las atracciones más famosas e impresionantes de esta ciudad en los Emiratos Árabes Unidos. Ya sea que estés planeando unas vacaciones en Dubái o tratando de decidir si visitar esta maravillosa ciudad, este video es la guía perfecta para ti.Dubái es una ciudad sorprendente y vibrante, con una gran cantidad de atracciones y actividades para todos. Hemos reunido las mejores cosas para ver y hacer en Dubái, incluyendo el espectacular Puerto de Dubái y el imponente Burj Khalifa, la torre más alta del mundo. También podrás visitar el famoso Dubai Mall, con sus innumerables tiendas, restaurantes y atracciones.En este video, proporcionamos útiles consejos de viaje para ayudarte a aprovechar al máximo tus vacaciones en Dubái, ya sea que solo tengas unos días o desees descubrir todo lo que esta ciudad tiene para ofrecer.No te pierdas las mejores cosas para ver en Dubái y las actividades más hermosas para hacer en esta increíble ciudad. Si buscas información sobre qué visitar en Dubái, este video te ayudará a planificar tu itinerario y aprovechar al máximo tu tiempo en la ciudad de los Emiratos Árabes Unidos.Estamos seguros de que este vlog te inspirará a planificar tus próximas vacaciones en Dubái y te proporcionará toda la información necesaria para descubrir las maravillas de esta increíble ciudad.Y tú, ¿ya conocías todos estos lugares en Dubái? ¿Ya sabías de todas estas atracciones? ¡Háznoslo saber en los comentarios!

Rusia fracasa estrepitosamente con el chantaje

Rusia ya no es una superpotencia y está fracasando estrepitosamente con su chantaje de granos, porque Turquía tiene el pulgar y el paso del Bósforo y puede permitir o rechazar la entrada de barcos rusos en el Mar Negro, ¡lo que demuestra que ya nadie toma en serio al criminal de guerra Putin y a Rusia!