Noches oscuras en El Cairo por la guerra en Oriente Medio
Como cada noche, Abu Alí estaba jugando al dominó en un viejo café del centro de El Cairo cuando todo se apagó: había empezado el toque de queda comercial impuesto en Egipto para ahorrar energía a causa de la guerra en Oriente Medio.
"En general, estoy aquí hasta las 02H00 de la mañana, pero ahora como muy tarde estoy en mi casa a las 23H00, solo para ver las noticias", lamenta el hombre, un jubilado de 63 años. "No es El Cairo que conocemos".
Durante un mes, los comercios tienen que cerrar a las 21H00 entre semana y a las 22H00 los fines de semana. Por la Pascua copta, podrán bajar la persiana a las 23H00, pero eso es todo. Un cambio brutal en una ciudad famosa por sus noches animadas.
El jueves, en la víspera del fin de semana, las calles estaban llenas de gente: unos mirando escaparates, otros cenando, conversando en las cafeterías o, simplemente, atrapados en los atascos.
Ahora, las noches se resumen a una hora frenética de compras antes de que las luces se apaguen y las tiendas echen el cerrojo.
La policía despliega patrullas para que vigilen que el toque de queda se acate y la vida en las oscuras calles de la capital queda reducida a las idas y venidas de los repartidores que se mueven en moto.
"Normalmente, es a esta hora cuando el trabajo empieza", dice Alí Haggag, vendedor en una tienda de ropa. "Parece que estemos reviviendo el periodo del covid".
- Ingresos a la baja -
Los cairotas de las clases más acomodadas se pueden permitir ir a los restaurantes situados a orillas del Nilo y a los de los hoteles internacionales, exentos de las nuevas reglas por ser establecimientos turísticos.
Pero las pequeñas empresas están cada vez más agobiadas.
Según Haggag, su tienda ha perdido más de la mitad de su facturación en solo unos días.
Las autoridades alegan que hay que restringir el consumo de energía porque el país es muy dependiente de las importaciones de carburante. Los precios a nivel mundial se han disparado desde que estalló la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero.
Según el primer ministro Mostafá Madbuli, la factura mensual de importación de energía en Egipto de marzo era más de dos veces superior a la de enero, situándose en 2.500 millones de dólares.
La libra egipcia ha perdido en torno al 15% de su valor desde que empezó el conflicto y la inflación alcanzó el 13,6% en marzo.
Al toque de queda comercial se suman otras medidas "excepcionales", como un aumento del precio del carburante y del transporte público, el freno impuesto a los proyectos públicos y la reducción del alumbrado público.
Para una parte de la población, el cierre anticipado de los comercios no hará más que socavar la economía informal, que representa cerca de dos tercios de los empleos.
"Millones de pequeñas empresas dependen de la clientela nocturna", afirmó a la AFP el economista Wael el Nahas. "Reducir los horarios es reducir los ingresos", recalcó.
- "Catastrófico" -
El dueño de una cafetería del centro de la ciudad ha tenido que modificar los cuadrantes, pues ya no hay actividad nocturna. "La mitad de los empelados trabajan un día y se quedan en casa al día siguiente", explica.
Otros, como Esam Farid, se mantienen optimistas. "La gente se adaptará", dice el vendedor, de 67 años.
En los cines, la medida se está notando especialmente: según el productor Gaby Khoury, han registrado una pérdida de ingresos de más del 60%.
"La mayoría de los ingresos en taquilla provienen de las sesiones de las 21H00 y de medianoche, esto es catastrófico", apunta. Según él, los estrenos y las producciones de películas se han aplazado indefinidamente.
Y el sector turístico, una fuente crucial de divisas que apenas empezaba a enderezarse tras el bajón provocado por la inestabilidad política y la pandemia, teme también un revés.
Sitios históricos de El Cairo como el viejo zoco de Jan el Jalili no se han beneficiado de las exenciones.
A las 21H00, justo cuando los turistas salen a pasear por las callejuelas, los vendedores se ven forzados a recoger sus puestos. "Son casi las 20H00 y los turistas siguen llegando", dice Ahmed Alí a la AFP. "¿Cómo esperan que cierre a las 21H00? No tiene sentido".
A.Novak--TPP