La comunidad transgénero de India disfruta de unos días de libertad
Durante unos pocos días cada año, la marginada comunidad transgénero de India es acogida y venerada en un festival convertido en rito sagrado, celebración y refugio.
Personas transgénero de todo el país acuden al templo de Koothandavar para honrar a la deidad hindú Aravan, y disfrutar de un breve oasis de libertad.
Miles de personas asisten a la ceremonia anual en Koovagam, en el estado sureño de Tamil Nadu, una tradición con raíces en los milenarios textos hindúes.
"Necesito vivir como un pájaro", comentó Thilothama, de 34 años, quien usa un solo nombre, entre el zumbido de los tambores y los cantos ceremoniales.
"Libertad para hacer lo que deseo a pesar de ser transgénero", agregó".
Thilothama, quien trabaja para Thozhi, una organización que apoya a la población transgénero, ha pasado más de una década ayudando a otros a encontrar empleo y dando asesoría a quienes enfrentan el rechazo y la incertidumbre.
Su propia historia ha estado marcada por la resiliencia y la pérdida.
Ante el rechazo de su familia por su identidad de género, dejó su casa y construyó una vida dentro de la comunidad trans.
Ahora recibe ingresos modestos, pero habla con orgullo de su independencia.
- "Mi mundo" -
Thilothama ha ido los últimos 10 años a Koovagam, donde se celebran concursos de belleza y de canto junto a los rituales religiosos.
"Creo que los rituales aquí traen cosas buenas", afirma.
Recuerda que cuidó a la madre enferma de un amigo pero le impidieron ir al funeral cuando ella murió.
"Fue el momento más difícil", contó.
En dos días de ceremonias, el festival de Koovagam se convierte brevemente en un espacio de aceptación.
El primer día, los sacerdotes atan un hilo sagrado al cuello de los devotos trans, simbolizando su casamiento con el dios guerrero hindú Aravan.
Al día siguiente, el de la muerte de la deidad, se corta el hilo.
El último censo de India, de 2011, indicó que más de 487.000 personas pertenecen al tercer género, una designación de la Corte Suprema reconocida formalmente en 2014, pero cuyos miembros enfrentan discriminación.
Ayuna, una integrante de la comunidad, considera sorprendente el trato que recibe durante el festival.
"La gente aquí me sonríe, me habla amablemente. Los habitantes que participan en este festival creen que si reciben la bendición de los transgénero, tendrán prosperidad en sus vidas", comentó.
"Me respetan más y eso me hace sentir más orgullosa de ser transgénero", agregó.
Al anochecer, la música y las risas se escuchan por el pueblo.
"Normalmente me siento sola (pero) aquí veo a muchas como yo", expresa Dhanshika, también trans, quien sonríe viendo a sus amigas vestidas con sus mejores saris. "Siento que este es mi mundo".
E.Soukup--TPP