La ola de calor que sofoca Europa deja récord en Eslovaquia y pone a prueba a Ucrania
La ola de calor que sufre Europa azota este lunes a los países del centro y del este, donde en Eslovaquia se registró un récord de calor, mientras Hungría abogó por el trabajo remoto y Ucrania soporta el embate con una infraestructura dañada por la guerra.
En Europa occidental, la ola de calor llevó la semana pasada a varios gobiernos a tomar medidas de emergencia, como el cierre de escuelas o la anulación de festivales.
Eslovaquia registró este lunes un nuevo récord de calor de 41 °C en Turna nad Bodvou, en el sureste y en Polonia las autoridades contabilizaron 56 ahogamientos desde principios de junio.
En Viena, Susanne buscó refugio en el Alte Donau, uno de los brazos del Danubio, con la esperanza de escapar del calor en una jornada en la que se esperan hasta 29°C.
"Estamos todos en el mismo barco. Lo único que espero es que los responsables políticos comprendan la situación y empiecen a cambiar el rumbo en la dirección correcta", afirmó.
En Hungría, el primer ministro Péter Magyar decretó el trabajo remoto en el sector público el lunes y martes, en la medida de los posible, y pidió al sector privado que imite la medida o que reduzca los horarios en una jornada en la que se registraron 41,8 °C en Aszód, en el centro del país.
Además, el gobierno pidió la apertura de la iglesias y de instalaciones públicas con aire acondicionado e instó a reducir el consumo de agua y prohibió llenar las piscinas o regar los jardines.
- Cortes de electricidad en Ucrania -
Para Ucrania, esta ola de calor llega en un momento en que la red eléctrica está muy dañada por los bombardeos rusos y las temperaturas pronosticadas de hasta 38 °C esta semana pueden poner a prueba el sistema.
Las autoridades ya programaron cortes de electricidad para el martes en al menos cinco regiones del país, informaron operadores energéticos.
En Croacia, las autoridades advirtieron sobre condiciones peligrosas. En Bosnia y Albania se prevén temperaturas que podrían alcanzar los 40 ºC.
En Kosovo, el servicio meteorológico anunció que las temperaturas podrían alcanzar los 38 ºC este lunes, y recomendó a las personas más vulnerables permanecer en interiores durante el día.
Hasta ahora, no se ha tomado ninguna medida similar en los Balcanes, donde el año escolar ya terminó.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que desde el 21 de junio se registraron más de 1.300 muertes adicionales en Europa atribuibles a la ola de calor.
El grupo de científicos agrupados en World Weather Attribution señaló que esta ola de calor es la más intensa jamás registrada en Europa y habría sido "virtualmente imposible" en junio sin el cambio climático.
- Funerarias desbordadas en Francia -
En Francia, las funerarias de París registraron este lunes su capacidad máxima por un repunte de decesos durante una ola de calor récord que dejó al menos 1.000 muertos a finales de la semana pasada, cuando el país soportó temperaturas superiores a 40 ºC durante el día.
El 85% de los fallecidos tenía 65 años o más, señalaron las autoridades francesas. Los aumentos más acusados se registraron en las muertes en el domicilio, especialmente en París y su periferia.
Al inicio de una nueva reunión de crisis, el primer ministro, Sébastien Lecornu, defendió que el plan del gobierno ante la ola de calor "aguantó bien", y anunció que los primeros aparatos de aire acondicionado, de los 30.000 encargados para hospitales, empezarán a llegar a finales de semana.
Pero advirtió que el número de personas que fallecieron en sus domicilios es "mucho mayor" que en olas de calor anteriores. "Cuando llegan los servicios de emergencia, por desgracia, las personas ya han fallecido", lamentó.
Una de ellas fue la tía de Thierry Vanwesemael, un técnico de mantenimiento en una residencia de ancianos. La mujer de 80 años vivía en la última planta de un edificio de París, "sin ascensor", explicó el hombre a AFP.
"Algunas noches, hacía 47 grados en su casa", relató Vanwesemael. Con solo "dos ventiladores", ella quería a toda costa seguir viviendo en París.
Al no tener noticias suyas el sábado y alertado por los vecinos, el hombre autorizó a los bomberos a que accedieran a la vivienda, pero la mujer ya había muerto.
Mientras esperaban la llegada de los servicios funerarios, durante varias horas, su sobrino y una amiga pusieron hielo en la habitación "para evitar el deterioro del cuerpo", explicó.
L.Hajek--TPP